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De Borja Fayos a Borja “Fallon” en veinte años y un día

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Fayos con Astronaut
La monta de Fayos a Astronaut para ganar en junio en HZ dio la vuelta al mundo por las RRSS. Foto: Rafael Lorente.

Me dijo una vez Jorge Jarcovsky que no tuviera prisa, que más o menos a los 35 años empezaría a montar bien. Bueno, a ver, no que empezaría a montar bien a los 35 años –rectificó tras mi incontenible sonrisa–, sino que me sentiría mucho más tranquilo y confiado, controlando las situaciones. Y es verdad. Tal y como me lo dijo “el Ruso” está resultando. Ahora no monto tan pendiente de otras cosas, de lo que hagan los demás, de si me llevan o me paran, sino que tengo otra calma y la concentración para ir siempre pendiente de lo mío para hacer lo que a mí me parece conveniente en cada momento de cada carrera, y ahora es cuando más disfruto de ser jockey”.

Con estas palabras textuales, y algún taco por medio que podemos obviar, me explicó hace muy poco Borja Fayos Martín (Valencia, 2 de abril de 1983) en qué punto exacto está su carrera deportiva. A mí me sonó a una descripción muy personal, muy propia de él –tan precipitado a veces a la hora de hablar–, de lo que ha de ser la madurez profesional. Me sonó a cambio, a evolución y a mucha seguridad. Ocurrió esto en nuestra última charla con cierta pausa, encuentro casual, justo el primer día de carreras de la temporada de Sanlúcar y apenas un rato después de que a lomos de Diboy y en plena carrera se hubiera desentendido de la competición, en un extraordinario alarde de valor y virtuosismo, para evitar la caída segura de su compañero Jaime Gelabert desde Makuki. Ese gesto, tan alabado y premiado justamente, es la confirmación de lo que ha de entenderse de sus palabras. Borja Fayos hace ahora mismo lo que quiere sobre un caballo en el contexto, siempre peligroso, de una carrera. Ha hecho del pelotón su hábitat natural, en el que da rienda suelta a un despiadado instinto depredador que consuma en el mano a mano, donde empequeñece una y otra vez a sus adversarios porque empuja como nadie gracias a un equilibrio perfecto, una “coloca” de academia, una fe irreductible y una fuerza de brazos descomunal. Probablemente no ha habido nadie tan letal en nuestras llegadas como el Fayos de hoy desde Román Martín. Y en Marruecos, donde esta temporada manda sin estar, yendo y viniendo, no han visto nunca nada igual. Estoy seguro.

Nina Petrovna
Borja “Fallon”, sobre Nina Petrovna. Foto: Rafael Lorente.

Es muy curioso, pero ese primer día de carreras de Sanlúcar fue el 9 de agosto. Habían pasado, casualmente, veinte años y un día desde el debut en carreras de Borja Fayos, acontecimiento que tuvo lugar precisamente en la playa de Sanlúcar de Barrameda el 8 de agosto de 1999. Borja contaba 16 años y le dio el pie Ovidio Rodríguez para subirse a Snow Bross, de la Yeguada Cortiñal. Cosas veredes. Ya puestos, recordaremos que la primera victoria fue un parto. Y esto es literal porque tardó nueve meses y veinte días en llegar. Fue en San Sebastián, el 28 de mayo de 2000, con Luminoso, de Cielo de Madrid y lógicamente también entrenado por Ovidio.

Veinte años y un día parecen una condena. En este caso fue quizá el tiempo de cocción de una afortunada madurez. La que ha convertido a nuestro Borjita Fayos en nuestro Borja “Fallon”. Menos pendenciero que el admirado y polémico Kieren, pero el mas enérgico y fuerte de la clase. Habiendo sido jockey y preparador, conociendo tan bien las durezas del oficio, cómo estaría disfrutando de este momento el padre de la criatura, Juan Fayos

Momento dulce para un reto nuevo  

Cambia el panorama de la competición y cambian los dominios. Es una ley natural que cada cierto tiempo, cuando menos lo esperamos, nos zarandea bruscamente para sacarnos del letargo en el que nos imbuimos, inevitablemente, al acostumbrarnos a cualquier etapa que se alarga. Se está acabando una y entramos en otra, y esto es hermoso, muy excitante. Estamos en ese momento en el que nuevas fuerzas están agitando equilibrios y rutinas, cuestionando controles y escalafones, y tratan de hacer sus conquistas a todos los niveles. Así, en el ámbito de los jinetes están emergiendo Ricardo Sousa y Jaime Gelabert como figuras tremendamente sólidas. Y sin ambages, osada juventud, ambos han desafiado en la pista a los pesos pesados del vestuario, encontrando en Borja una respuesta vigorosa. El valenciano ha aceptando el reto de la nueva competencia en esta lucha sin cuartel –y que viva el espectáculo– por un trono que ahora mismo no tiene dueño claro. Una lucha, por cierto, que parece haber sorprendido con el pie cambiado a Vaclav Janacek, que desde luego no es este año el jockey frío, inteligente, fiable y solvente que ha sido durante tantas temporadas y que, además, padece la evidente pérdida de competitividad que registra este año la cuadra de Guillermo Arizkorreta.

Y es que todo está relacionado. Hay movimientos entre los propietarios que por un lado afectan a los criterios de compra de caballos, cambiando la cabaña, el vértice de calidad y el ya de por sí exiguo mercado local en poco tiempo (requiriendo una reacción rápida de los criadores), y que por otra parte afectan directamente a los profesionales. Unos ganan potencial, otros lo pierden. Y la madurez para poder reaccionar es clave. La del as que está descubriendo sobre la mesa este implacable Borja “Fallon” y la que este bendito desperezar de nuestras carreras, ¡albricias!, está demandando ya, casi urgentemente, de otros muchos actores para que no les saquen de paso.

La rueda se mueve. Vienen emociones. Ya está ganando el espectáculo.