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Peregrinos de la romería del oro: es el día

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De Sanlúcar de Barrameda a San Sebastián. Es el trasiego habitual de cada verano, y sarna con gusto no pica, oiga. Que se lo digan a los profesionales que ya el pasado fin de semana,  después de correr en la playa el sábado por la tarde, hicieron los 1.030 kilómetros de carretera que hay entre Las Piletas y Lasarte-Oria para competir el domingo en el viejo hipódromo donostiarra, más o menos a la hora de la merienda. Cambiamos de paisaje y de paisanaje, cambiamos de gastronomía, cambiamos de clima y con todo eso seguimos hablando el mismo idioma, el de las carreras, el de la expectación y las expectativas. Así es nuestro mes de agosto. Nuestra particular peregrinación en romería siempre soñada. Calor, mesa y mantel, cama de alquiler, coche, carretera y Landa, caballos. Y que no deje de ser así. Bienvenido, gracias, ongi etorri, eskerrik asko. Y así en bucle.

Copa de Oro

Llega el 15 de agosto. Si me pierdo que me busquen en Donosti. El día de la Virgen es también el día de La Copa, esa divina figura áurea que adoramos los pecadores de pasión descontrolada por el turf, y que la gloriosa incertidumbre te acompañe, hermano. A todos nos gustaría tenerla en casa. ¡Ay, quizá un día! Sea cual sea su carrera preferida, todo propietario, todo entrenador y todo jockey con arraigo en nuestra cultura hípica local, modesta y complicadamente cainita, quiere tener en casa su Copa de Oro de San Sebastián. La que este año se van a disputar once purasangres en la mejor edición de los últimos años, según el criterio humilde de quien estas líneas perpetra. Más atractiva y más homogénea en calidad. La de más nivel en un tiempo considerable, mejor no decir desde cuándo que no hace falta zarandear susceptibilidades. Y esto último es muy importante, que sí que hace falta decirlo porque aún hay quien no entiende que la Copa de Oro es algo más que una carrera, porque si fuera solo eso, no sería lo que es. Esto es algo conceptual. Estamos ante un acontecimiento de otra enjundia, entreverado de aromas propios, sensaciones únicas y recuerdos particulares, un acontecimiento con sus rituales intransferibles y que transcurre lentamente, larga es la previa, en una atmósfera incomparable que más pronto que tarde, estoy seguro, volverá a rodearse de otras carreras mayores para redondear una jornada tan especial como La Copa merece y que contará con un epílogo, en comunión total con la ciudad de San Sebastián, que culmine como antaño la calidad de un evento social de primer orden.

Zascandil, el caballo a batir

A las 19.40 horas, las 18.40 en los relojes ingleses de quienes miren por Amazing Red (Teofilo), habrán de abrirse los cajones de los que tendrán que salir despedidos los candidatos al oro fino de nuestras humildes carreras españolas. Interpretamos que el caballo a batir es sin duda alguna el cinco años Zascandil (Motivator), ganador del Gran Premio de Madrid de 2018 y que con toda seguridad ya presenta Christian Delcher en aquellos diez puntos que hizo célebres Miguel Ángel Saracchi al explicar la victoria de La Novia (Full of Hope). En la cita, por supuesto, Zascandil contará en sociedad con la ayuda de su mejor amigo, el “MotoristaFayos. En condiciones normales de desarrollo de carrera, y no hablamos de cómo estará la pista porque cada consultado nos dice que va a estar de una manera, cabe pensar con lógica que el que bata al de la cuadra Bloke, que además corre en casa, será el ganador de la carrera. Esto no quiere decir, de ninguna forma, que aquí el pescado ya esté vendido. La chance de Zascandil está un punto por encima de un grupo de rivales demasiado numeroso. Hay que irse varios años atrás para encontrar una edición en la que hubiera tantos caballos de buen nivel con una probabilidad tan pareja. Amazing Red puede ganar, claro que sí. No es cualquier ganapán el de Ed Dunlop, listo como el hambre a la hora de asegurarse la monta de José Luis Martínez, por razones varias. De alguna manera, su victoria también tendrá algo de local. Nos parece principal la opción de Federico (Acclamation), un caballo que reapareció francamente bien hace unas semanas y que va a llegar a esta fecha perfectamente preparado, por un lado, y con un punto de frescura que seguro que otros envidiarán. Nos gusta mucho y completa nuestro pronóstico de trío.

Dicho esto último, hay que añadir que parece que en la misma cuadra de Enrique León también confían casi ciegamente en un Atty Persse (Frankel) que si corre como en el Rheffíssimo a comienzos de junio, “a mi voz ira y fuego”, desde luego que va a poner el oro mucho más caro de lo que apunte el mercado de valores del día. Además, Cnicht (Silver Frost), vencedor de la edición de 2018, también tiene sus partidarios, lógicamente, y quienes conocen bien las carreras francesas nos dicen que en un terreno pesado, Falcao Negro (Canford Cliffs) sería un fijo en la llegada. ¡Madre mía!

No se vayan todavía, aún hay más

Tuvalu (Shirocco) ha vivido momentos mejores y a estas alturas cuesta verle en la llegada, aunque en su mejor nivel podría pelear el triunfo sin que a nadie le extrañara. Y finalmente, el gran outsider es Liberri (Camelot), un proyecto de gran caballo que en su reaparición del año pareció un crack, en el Villapadierna-Derby dejó comparecer a un alter ego imposible, el mayor enemigo de su indudable calidad, y finalmente en su toma de contacto con San Sebastián volvió a ofrecer una mejor versión que le hace merecedor de un cierto respeto en esta previa, aunque es más que razonable dudar de su madurez. Si se coloca nos dirá que el año que viene será protagonista principal de nuestra competición. Si gana estaremos ante un caballazo.

Los que a priori lo tienen más difícil son Parsifal (Rip Van Winkle), único nacional del lote; Red Onion (Fast Company), ganador de la preparatoria para viejos; y Gueraty (Captain Chop), muy batido en la anterior. Pero fíjense ustedes qué tres caballos. El lote es suficiente para no llorar más las ausencias de Hipodamo de Mileto (Falco) y Axioco (Pyris). Es la Copa de Oro. Nuestro particular santo grial (en minúsculas, no seamos pretenciosos). Hay que hacer muchas cosas para ser alguien sin ganarla. Ongi etorri y que ustedes la vivan bien y la guarden en su memoria… como oro en paño.

Próxima jornada 15 8