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El mensaje que no querías

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Una vez más, va por delante el aviso pertinente: no se trata de hacer valoraciones políticas, sino de analizar cómo se comunican las cosas, que es lo que nos toca. Y en este caso, de analizar el discurso del líder del Partido Popular, Pablo Casado, después de entrevistarse con el presidente del Gobierno en funciones de España y claro ganador de las últimas Elecciones Generales del país, Pedro Sánchez. Y solo esto. Porque la veleidosa y chocante línea argumental de Casado en las semanas anteriores, prácticamente desde que asumió la dirección de su partido, no admite más comentarios después de que los propios votantes habituales y los simpatizantes de su formación hayan expresado claramente en las urnas cuál es la confianza que les genera en este momento lo que les ha ido diciendo… y cómo lo ha hecho. Así que ahora vamos al presente riguroso, que nos importa más.

Entrevista en Moncloa
Pablo Casado y Pedro Sánchez, en su entrevista del 6 de mayo. Foto: pp.es

Ha dicho Casado después de charlar con Sánchez que el peor escenario posible para España en los próximos años sería un nuevo Gobierno dependiente de una coalición como Unidas Podemos y de fuerzas políticas nacionalistas de motivación independentista, es decir, cuya prioridad es la separación de España, lo antes posible, de las tierras por las que tienen representación parlamentaria. Es la opinión de Casado, hay que insistir, y es coherente con el conocido discurso ideológico de su partido. Bien. De este mensaje de Casado hay que inferir que tanto él y como el Partido Popular (PP), al que representa, consideran que sería “menos malo” para España un Gobierno en solitario del Partido Socialista (PSOE). Sin embargo, y he aquí lo llamativo, la posibilidad de que el PP apoye esta opción (incluso con una abstención en una sesión de Investidura) no se contempla por su parte. De hecho se rechaza, pero al mismo tiempo se sugiere que sea Ciudadanos (C’s) el partido que aporte ese apoyo o asuma esa abstención para que el PSOE pueda formar ese Gobierno no dependiente de esas otras fuerzas que tanto “miedo” dan, o tanta inquietud les crean. ¿Y por qué debería C’s prestar ese apoyo, según Casado? Debemos pensar que por tres razones: en primer lugar, porque, a su juicio, esto sería lo mejor para España, en las circunstancias actuales; y en segundo lugar, porque el PP no quiere hacerlo. En este punto la “X” de la ecuación que es este mensaje del líder de los populares se despeja muy fácilmente: ellos no harán lo que creen que es, en este momento, lo mejor para España. ¿Y por qué? Pues cabe interpretar que porque creen que prestar ese apoyo a un Gobierno en solitario del PSOE será perjudicial para el que lo asuma, pensando en votos a futuro, y de ahí la tercera razón para su “sugerencia”: que ese supuesto desgaste lo acuse C’s. Conclusión a la que podríamos llegar los humildes receptores del mensaje de Casado: el PP está mirando más por sí mismo que por el país. Lo que es necesario para España –a su entender–, que lo haga el otro (C’s), a ver si por hacer lo que España necesita –a su entender, hay que insistir–, se va a poner en un riesgo aún mayor al partido, en su peor momento en muchos años, por cierto.

¿Qué creen los estrategas del PP que va a interpretar la ciudadanía de este mensaje de Casado? Que levante la mano quien lo sepa. Lo que sí sabemos nosotros es que:

1/ Subestimar a las personas suele ser un error más bien caro que barato.

2/ Que para no pasar inadvertidas, las incoherencias en los mensajes hacen que salten alarmas en el mecanismo comprensivo de los receptores.

3/ Que dejar ver, reflejar o simplemente hacer que parezca que se quiere que el equipo propio pierda para que entonces puedan suceder las cosas que uno quiere o que a uno le conviene… Eso es soberbia y destroza la reputación de casi cualquiera y, normalmente, genera una desconfianza enorme.

Y sabemos, finalmente, que recuperar la confianza perdida es siempre muy difícil y es una labor que necesita mucho tiempo. Incluso necesita en la mayoría de las ocasiones que cambien las personas si se trata de instituciones. Pero doctores tiene la Iglesia, por supuesto.