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Abdel, el heredero

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Hace un mes se disputó en Doha el H. H. The Amir Trophy, una carrera sobre 2.400 metros en hierba que ofrecía medio millón de euros para el ganador y que tiene reconocimiento internacional de Listed Race (Grupo 1 local, en Qatar). El vencedor fue un caballo entrenado en Francia pero propiedad del Sheikh Abdulla Bin Khalifa Al Thani, uno de los jeques qataríes que en los últimos años han abordado con la máxima ambición la competición global de las carreras. Si en Meydan casi todo el rico pastel se queda en la caja de los Al Maktoum, en Doha toca Al Thani. El caballo en cuestión, volviendo a lo que nos ocupa, se llama French King, está en los boxes de Henri Pantall y nos interesa porque es un hijo de French Fifteen.

Abdel en acción
El campeón Abdel empezó su carrera como semental en 2016. Foto: Grupo 1.

French Fifteen ganó a dos años el Criterium Internacional (Gr 1) de Saint-Cloud y a tres el Djebel (Gr 3) antes de viajar a correr las 2.000 Guineas (Gr 1) de Newmarket, carrera en la que fue segundo a tan solo un cuello de Camelot (Montjeu). Estabulado en el Haras du Logis Saint Germain desde 2014, este año cubre por 6.000 €, un precio que nos dice la consideración que el mercado otorga a este hijo de Turtle Bowl, un caballo que en la misma potrada, la de 2009, produjo a otro ganador de Gr.1, en este caso a Lucayan, hermano de nuestro Karluv Most que se impuso para Toni Forde en la Poule d’Essai des Poulains de Longchamp y más tarde dio la talla sobre el turf norteamericano. Lucayan, como se sabe, desarrolló su primer año como semental en Torreduero. Su hija Flamenkilla ganó el año pasado el Gran Premio Subasta Acpsie  y hace unos días vimos ganar en La Zarzuela a otra hija suya, Yaneda, por Fresneda.

Turtle Bowl también lucía el mérito de ser ganador de Gr 1, concretamente del Prix Jean Prat, y el prestigio que de pronto le proporcionaron French Fifteen y Lucayan en 2012 le sirvió para ser adquirido de inmediato por el todopoderoso Shadai Stallion Station japonés, al que se incorporó en 2013 y en cuyas instalaciones murió en 2017. Era hijo de un tal Dyhim Diamond, un fortísimo alazán que en las pistas ganó sendas carreras de Gr.3 sobre 1.200 metros, en Francia y en Alemania, y que después de empezar su carrera como semental en el país vecino, fue importado a España por Carlos Vázquez. Ejerció en Ulzama y falleció al poco de mudarse a Dehesa de Milagro. Dyhim Diamond no necesita presentación para los aficionados españoles a la cría del PSI. Tuvo otro hijo ganador de Gr.1, en este caso nuestro Bannaby. Si Dyhim Diamond se apuntó sus mayores éxitos en las pistas en el sprint, Bannaby fue un stayer capaz de imponerse en los cuatro mil metros del Prix Cadran. Es la mejor explicación, la más gráfica, de lo que era Dyhim Diamond, padre de otros muy buenos caballos como Baa Rim Pa, Milanais, White Jade… o Abdel.

Dyhim Diamond
El excelente Dyhim Diamond, en la Yeguada de Ulzama. Foto: Grupo 1

A su vez, Dyhim Diamond era hijo de Night Shift, un caballo castaño nacido en 1980 que se mantuvo en entrenamiento hasta los cuatro años en los Estados Unidos y sin embargo solo pudo correr siete carreras y ganar una, un modesto maiden a los tres años sobre 1.200 metros. Su retirada coincidió con la “fiebre” que a escala mundial produjo el pequeño gran gigante, Northern Dancer. A pesar de su modestísima carrera deportiva, Night Shift era hijo del campeonísimo de sementales, y además propio hermano de una campeona americana, Fanfreluche, magnífica corredora y luego gran yegua de cría, de la que siempre hay que contar que protagonizó un hecho singular al ser secuestrada de Claiborne Farm en junio de 1977, llena de Secretariat, para ser localizada por el FBI cinco meses más tarde en una granja situada doscientos kilómetros al sur de Claiborne, donde una familia la cuidaba después de haberla encontrado vagando por una carretera secundaria de la zona.  El caso es que con esa sangre, Night Shift mereció una oportunidad en la yeguada, concretamente en Barton Stud, Newmarket, donde empezó cubriendo a 3.500 libras en 1985, para bajar a 2.500 tres años después. En su primera potrada ya dio a Frequent Flyer, segundo a dos años del Futurity St. (Gr.1) en Doncaster, y en la segunda apareció nada menos que In the Groove, cuádruple ganadora de Gr. 1: Irish 1.000 Guineas, International St., Champion St. y Coronation Cup. Estos éxitos llevaron a Night Shift de nuevo a su país de origen y sirvió en 1992 en el gran Lane’s End Farm. A la finalización de aquella temporada de monta, en julio de ese año, una oferta de Coolmore fue irrechazable. Night Shift se incorporó a la yeguada irlandesa (hizo algunos años el doble hemisferio cubriendo también en Australia) y fue retirado de las labores de reproducción a la muy respetable edad de 28 años (2008). Su fortaleza genética es incuestionable y como semental hay que decir de él que produjo un sinfín de sprinters y milleros, desde el propio Dyhim Diamond hasta Deportivo –padre del magnífico Gailo Chop, múltiple ganador de Gr. 1 en 2.000 metros–, pasando por Lochangel o Evening Performance, y sin embargo sus tres hijos capaces de ganar más de un Gr.1 ­–Azamour, Daryaba y la citada In the Groove– vencieron al más alto nivel en 2.400 metros. Night Shift se ha revelado además como un magnífico padre de madres.

Una genética especial

Night Shift no fue un gran caballo de carreras pero su potente genética le convirtió en un excelente semental que salió adelante mejorando en mucho a las modestas yeguas que empezó cubriendo. Produjo muchos caballos que fueron mejores que él, y que han sido capaces de procrear otros que a su vez les han mejorado, y muchas de sus hembras produjeron igualmente ejemplares mejores que ellas. Esa potencia de la genética de Night Shift y su extraordinaria versatilidad se ha transmitido a través de las generaciones porque cuando la chispa prende surgen atletas, caballos y yeguas, de unas condiciones físicas excepcionales, mentalmente muy competitivos y capaces en distancias dispares, desde el sprint al fondo puro. Y todo ello a pesar de que casi ninguno de los machos de la estirpe gozó de una buena oportunidad a la hora de incorporarse al haras, más bien al contrario. El casi es por Azamour, que sí disfrutó de mejores oportunidades en la casa del Aga Khan. Una pena que Bannaby no haya disfrutado de las oportunidades mínimas para poder estar a la altura de la línea. Ojalá sea el caso de Abdel.

En Leonor de Guzmán confluyen los esfuerzos de Blasco (Rosales) y Sánchez Marco (Yeguada Gracijo) por mejorar la cabaña nacional del PSI. Su tercera madre es Yeovil, una yegua de Wertheimer de la que a través de su hija Young Hostess descienden caballos tan importantes en España como Young Tiger, Aspasia de Mileto o Guadalmedina, o como Solow fuera de nuestras fronteras. Otra hija de Yeovil fue Yolanda, traída en 1983 a España por la Yeguada Gracijo como proyecto de cría. Gracijo (o Balmoral en otro momento) se caracterizaba por buscar hembras de gran calidad para la reproducción (Stellhunt, Ballade in Mai…) y Yolanda, bajo la preparación de Jesús Méndez, después de debutar cuarta en el Corpa corrió sin éxito Gran Premio de Madrid (última), Copa de Oro (quinta), Gran Premio de San Sebastián y Memorial Duque de Toledo. En la yeguada produjo ejemplares más que decentes, como Roberta Valley o Cannonball, pero con el tiempo fue Krone la más destacada, con hijos como El Ceremonioso, El Trastámara, El Hechizado… o Leonor de Guzmán, la madre de Abdel y también de Marmaria, excelente reproductora vendida al extranjero (Dikta del Mar, Checo).

En Algete, Krone coincidió con Glauco, que ganó la Copa de Oro para el Duque de Alburquerque y era producto de la casa, hijo de Barilone y de Rather, dos nombres ilustres de la gran obra de Antonio Blasco por nuestras carreras. Barilone fue el resultado de enviar a Penetentiary al semental Ballymore, y Rather de mandar a la excelente Come Hither al gran Relko. Una maravilla. Brillante corredor, de enorme clase, Claudio Carudel siempre señalaba a Barilone como el caballo con más calidad que había conocido en los boxes de Rosales, junto con Chacal, y eso que su trayectoria fue corta, pues tras ganar Cimera y Villapadierna, terminó con una lesión en el Gran Premio de Madrid en el que fue segundo de El Señor.

Abdel, en fin, lleva en sus genes lo mejor de los trabajos de importación de sangres de las últimas décadas en España, y el éxito en nuestras pistas se replica. Descendiente por línea paterna de Northern Dancer, no tiene en el pedigree ni una sola repetición de este nombre, lo cual ya es extraordinario hoy en día. Todo esto y la combinación de ejemplares de fondo y de velocidad, clásicos europeos y norteamericanos, hace que su genealogía sea muy peculiar y que pueda admitir orígenes como los que hoy son preponderantes en la cría, como otras líneas de Northern Dancer, por ejemplo, aunque su combinación con pedigrees en los que aparezcan hijas de Habitat y/o de Ahonoora puede resultar especialmente interesantes.

En la pista, moldeado magistralmente como entrenador por su criador y propietario, Joanes Osorio, nuestro protagonista fue muy fiel a la línea que representa. Portentoso en lo físico, con unas líneas muy llamativas, una calidad muscular extraordinaria y una exuberancia fuera de lo común en su expresión, fue tan versátil como pocos grandes caballos de nuestras carreras. Rápido y potente, ganó a dos años (y de qué manera) y luego compitió hasta los siete; se impuso en el Premio Antonio Blasco (¡cómo no!) en 1.400 metros, en el Hispanidad o el Gobierno Vasco en 1.600, en el Duque de Alburquerque en 2.100 y en la Copa de Oro y el Memorial en 2.400 metros. En el extranjero ganó un Listed en Nantes, en la milla, y fue cuarto en un Gr.3, también en Francia, pero es obvio que en sus varias salidas en el país vecino no dio su medida, ni siquiera cuando ganó. Ni de lejos. En Dubai tomó parte en dos carreras en el Carnival, pero acusó un trombo que hizo temer por su carrera. Sin embargo, después de aquello todavía ganó un Gobierno Vasco y el Hispanidad.

Desde 2016, Abdel es semental en la Yeguada Torreduero. No tiene un número de hijos suficiente para que cualquier padrillo demuestre lo que vale y no está sirviendo a las mejores yeguas de España. Se repite la película de la estirpe de Night Shift. Pero en ella hay un gen que siempre emerge sobre la adversidad, del mismo modo que en la familia de su madre reside la herencia de un pasado mágico de nuestro turf que sería hermoso que tenga continuidad en las futuras generaciones. En Grupo 1 creemos en él y queremos creer en él porque nada sería más bonito para nuestro deporte, para nuestros aficionados, que ver y vivir que este caballo que nació en Francia y es nacional asimilado sale adelante como semental de éxito. Si como tantos de su estirpe fuera capaz de producir caballos mejores que él, su aportación a nuestra cría sería como la de aquellos sementales antiguos de los que tanta nostalgia sentimos.

Por el momento, los entrenadores que tienen hijos suyos, con dos años ya, hablan muy bien de las condiciones, del aprendizaje y de la buena cabeza que están mostrando. Y parece que al menos un par de ellos pueden debutar esta misma primavera. Estamos impacientes.

Abdel en su paddock
Abdel, en su paddock en Torreduero. Foto: Grupo 1.